Una de las sagas más aclamadas de las generaciones pasadas llega a nuestra PS3. La demencial locura de la saga Twisted Metal ha vuelto pisando fuerte y reclamando un hueco en los catálogos de los jugones de hoy en día, sin embargo, ¿no es demasiado tarde para este estilo de juego?

Estamos dispuestos con cualquier tipo de reto con el fin de contentar a nuestros lectores, así que poneros bien firme el cinturón de seguridad para disfrutar de un análisis completo del juego.

Varios años han pasado desde que la saga Twisted Metal llegara a nuestros hogares allá por el año 1996, de la mano de David Jaffe y se equipo de programación (más adelante los reconoceríamos por ser los padres de God of War).Se trataba de un desquiciante arcade, que juntaba los elementos necesarios para llegar a todos los gustos: carreras de coches, explosiones, heavy metal y una oscura y retorcida trama para terminar de engancharnos. Fué todo un éxito de ventas en tierras americanas que terminó pasando de manera más desapercibida en Europa.

La idea principal de la saga se ha ido manteniendo hasta esta última entrega, en un mundo violento y post-apocalíptico, donde la violencia y destrucción han tomado las calles. Entre todo el caos, Calypso, líder de la mayor compañía del mundo, hace una interesante propuesta, la creación del torneo Twisted Metal, una competición a muerte donde competirían todo tipo de asesinos y psicópatas con el fin de conseguir el afamado premio para el vencedor: un deseo. Tan simple pero a la vez tan efectivo como un deseo. El que surgiera triunfante tendría el poder para pedir cualquier cosa, incluso fuera de la realidad, sin embargo tendría que dar a cambio su alma inmortal. Sin embargo, en este tipo de tratos siempre hay algo que no sale como es debido, ¿verdad?

Centrándonos en esta reciente entrega, la franquicia en exclusiva para PS3 nos muestra varias opciones de juego para su disfrute: Modo historia, Entrenamiento, Desafíos y el importante Multiplayer (real objetivo para el sentido del juego).

En el modo historia, el juego se centra en las oscuras vidas de los tres protagonistas principales del juego. Un número bastante corto comparado con los numerosos personajes a elegir en anteriores entregas (aunque me huele a futuros DLC). Además, para ver todas las historias, estamos obligados a pasarlas en un determinado orden.

Controlaremos en un principio al payaso psicópata Sweet Tooth, y descubriremos en sus inicios que el motivo para participa en la competición es encontrar a la única víctima que consiguió escapar de su historial de víctimas. Más tarde y de la mano de Mr. Grimm veremos el arrepentimiento de un temerario criminal y su ferviente deseo de volver al pasado para cambiar el momento en el que todo se echo a perder. Por último, observaremos la espiral en la que está envuelta la vida de Dollface, una modelo con las ideas muy claras acerca de cómo tratar a sus competidoras, cuya cara quedó marcada tras un desastroso accidente de coche, provocando en ella una locura que la condujo hasta los más oscuros rincones en busca de alguna solución. Sin embargo, esto la hizo caer presa de una maldición, esta esclavizada de por vida a una horrenda máscara de muñeca que es imposible quitarse, y ahora su único sueño se centra en la posibilidad de la liberación a manos de Calypso.

Todas estas historias están narradas por medio de videos doblados al castellano con actores reales y una marcada estética de película de serie B. La oscuridad en el ambiente, el efecto del degradado de película de 8mm, el humor negro de la trama y sus locos desenlaces nos hacen recordar los disparatados finales de la saga. Aunque detrás de todo ese estilo, nos viene un cierto aroma rancio, un guión simplón, la pobre actuación de los actores y unos efectos algo deficientes, nos da una impresión de que más allá del homenaje satírico a las películas de los 70, los desarrolladores podrían haber realizado una trama mucho mas profunda y acorde con escenas digitales, como se pudo apreciar en sus últimas entregas.

Durante las diferentes historias, podremos ir pasando por diversas pruebas que nos muestran los variados modos de juego que podemos disfrutar, desde el típico death match, en los que tendremos que acabar con todos nuestros enemigos, carreras de checkpoints en los que el primero en llegar a la meta estalla a los rivales, duelos en zonas con áreas de daño móvil e incluso batallas contra enormes camiones que van soltando nuevos rivales cada 3 minutos.

En todos ellos, la acción será el plato principal para disfrutar en sus variados escenarios en los que podremos batallar entre las calles de un pueblo de California, luchar en los tejados del skyline de Los Ángeles, o una carrera por un angosto cañón, siempre con la muerte y destrucción como compañeros.

Para llevar a cabo estas misiones, dispondremos de un catálogo de hasta 17 vehiculos modificados para la ocasión que contarán con un diverso armamento y características diversas. Tendremos opciones de elegir entre coches ligeros y veloces que nos permitirán hacer un daño rápido y contundente, decantarnos por una opción lenta y resistente con la que acabar con nuestros enemigos, o simplemente elegir una opción equilibrada con la que disfrutar de ambos grupos. Dispondremos de los coches más variados, desde el loco camión de helados de Sweet Tooth, coches de carreras, grúas, ambulancias, camiones e incluso helicópteros, todos ellos con características únicas y diferenciadas de velocidad, blindaje y armamento, además de un movimiento especial y desternillante de cada vehículo, como lanzar “pacientes-bomba” a la carretera o convertirnos en un mecha listo para la batalla. Las diferencias son tan numerosas que no tendremos problemas en encontrar el vehículo que mejor se adapte a nuestro estilo de juego.

Gráficamente, el juego no alcanza el nivel al que estamos acostumbrados los jugones de hoy en día. Con un estilo voluntariamente tosco, nos muestran unos mapeados algo simples y oscuros, que los hacen ligeramente superiores a sus últimas entregas en PS2, pero no consigue llegar a los estándares actuales. Afortunadamente, el juego muestra algunas detalles para su reconocimiento, como el alto grado de destrucción de sus escenarios mientras conducimos a toda velocidad para saciar todo nuestro ánimo caótico. Aunque en ocasiones eso juegue en nuestra contra y carece de sentido, como cuando podremos atravesar sin freno cuatro chalets en fila, pero nos quedemos atascados en un bordillo de medio metro de altura. Pero en general, los gráficos imprimen una sensación al jugador de estar jugando a un título inacabado, pendiente de añadir unas texturas finales y efectos lumínicos para ser algo mucho más grande (sobre todo si viene del equipo creador de God of War).

El apartado de la jugabilidad es otro de los aspectos chocantes del título. Tendremos que adaptarnos a unos controles variados tanto para la conducción como para el ataque y defensa para los otros coches, un sistema complicado que nos obliga a familiarizarnos a marchas forzadas para poder competir con normalidad en las diversas pruebas. Pero una vez hemos conseguido dominar el control, la conducción nos da muestra del dinamismo de su velocidad, saltos, turbos y giros desquiciados. Pero en el apartado de destrucción, disfrutaremos de un variado arsenal repartido por el escenario por los que eliminar a nuestros contrincantes de las maneras más diversas, desde misiles teledirigidos, bombas lapa o el incendiario napalm.

Otro de los aspectos decepcionantes del juego es su pobre inteligencia artificial, en el modo de historia, la respuesta que dan los jugadores controlados por la máquina llega al nivel de lástima: todos los contrincantes se centran únicamente en luchar contra ti olvidándose de los otros luchadores, en ocasiones se bloquean durante eones en diferentes objetos del entorno y tienen una nula estrategia de juego, todo esto hacen que, junto a la mal planteada curva de dificultad (por no decir nula), nos traiga largos ratos de decepciones, pues pudiendo pasarnos la historia al completo en 4 horas, las repeticiones y fallos por elementos ajenos a nuestra habilidad harán que perdamos los papeles. Pasaremos de misiones simplonas y sencillas a otras en las que resulta indispensable conocer cada milímetro de cada curva del terreno, para volver más adelante a las simplonas.

Por último, cada historia es finalizada con una boss battle, una batalla especial en condiciones únicas en las que lucharemos solo contra enormes coches “monster”, gigantes robots de batalla y una inmensa estructura móvil llena de locuras y destrucción. Son batallas donde el control tiene que ser preciso y la dificultad puede llegar a picos de infumable. Todo un reto para los más hardcore en el que el control será vuestro peor enemigo. Y una vez derrotados, veremos los enrevesados finales tan típicos de esta saga junto al inicio de la siguiente historia… (incluso hay varios epilogos al final del juego con referencias a futuras entregas).

Fuera del modo historia, el juego nos brinda otros modos para un jugador, como el necesario (pero algo oculto) modo de entrenamiento para ir haciéndonos con los controles, y el modo de desafíos, que viene siendo un modo de multijugador con bots, en los que te predispones el escenario y modos de juego para la lucha.

En último apartado hemos dejado el plato fuerte, pues el multijugador es el motivo central en torno cual está ideado el resto del juego.

Para empezar, nos encontraremos con la polémica de la nueva política del pase online de Sony para asegurarse que solo los compradores del título puedan disfrutarlo. Pero medios recaudatorios aparte, el juego nos muestra un online desarrollado que “intenta” la acción rápida entre jugadores. Y digo intenta, porque gracias a errores de programación, podemos encontrarnos con varios minutos de espera para localizar una sala disponible, repetidas caídas de su red de servidores, lags continuos y pesadas pantallas de carga que pueden amargarnos la partida (afortunadamente, el equipo de David Jaffe, ha declarado que están informados de esos errores y están en desarrollo de parches para su arreglo).

Pero tener que sufrir estos problemas en un juego que utiliza el pase online para un multijugador exclusivo, supone una decepción que debería significar un gran tirón de orejas para sus creadores.

Críticas aparte, cuando los problemas nos permiten continuar con la partida, nos encontramos con un online que nos permite disfrutar de los diversos modos de juego que hemos jugado como introducción en la historia. Con partidas de hasta 16 jugadores simultáneos, podremos jugar a modos como deathmatch, el último hombre en pie, persecución al objetivo y también diversos modos para jugar en equipos como la captura de líder, o destrucción de la base enemiga por medio de misiles nucleares. Distintos y variados modos de juego para el vicio de velocidad y sangre.

Durante las partidas que vayamos realizando, además de registrar nuestras puntuaciones en las estadísticas mundiales, iremos obteniendo puntos de experiencia, con los que iremos subiendo de nivel y desbloquearemos el resto de la numerosa flota de vehículos como distintas habilidades para la lucha. Aparte de los modos de juego, podremos crear clanes de lucha, chatear en las salas de los servidores o crear nuestra partida con los requisitos que queramos (todo ello con una interfaz de menú bastante pobre y simple).

Pero hay un pequeño detalle que ya casi ha quedado oculto en los multijugadores de hoy en día y es un homenaje a la jugabilidad “old-school” incluyendo un modo multijugador en partida partida que tan buenos recuerdos nos trae a la mente a los que somos mucho más viejos que el ADSL.

En conclusiones generales el juego tiene gratas ideas y conceptos a favor, pero está gravemente lastrado por los muchos inconvenientes que hemos ido mencionando anteriormente (gráficos, duración, jugabilidad, IA…). Lamentablemente, esto puede empeorar si añadimos la condición económica a la batidora, pues este juego llega a nuestro mercado con un precio de salida de 50€, pudiendo ser un listón demasiado alto para todo lo que nos puede brindar.

Personalmente, este juego transmite una sensación ambigua, se puede ver claramente que se ha desarrollado orientado únicamente al multijugador para su venta en formato digital, y cerca del término del proyecto han intentado sacar más rendimiento al juego desarrollando aspectos para rellenar una edición física (de una manera rápida y abrupta) que suponga mejores beneficios a la compañía. El juego poseía un gran potencial para una salida exclusiva en la Store, haciéndoles merecedores de ser uno de los más grandes del catálogo disponible (a un módico precio de salida). Sin embargo, la explotación que han desarrollado para la venta en tiendas y todo el bombo recibido en su costosa campaña publicitaria han terminado dejando un sabor extraño que se va agriando mientras jugamos.

Sin embargo no hay porque centrarse en sus aspectos negativos, Twisted Metal es un juego que explota el género de conducción destructiva como ningún otro en consola, y muchos de los fans que han disfrutado de las anteriores entregas estarán encantados con la vuelta del payaso flameante a las consolas, disfrutando de un arcade de acción directa como los de antes, que necesitaba de un gran dominio para poder sacarle todos sus frutos, pero que recompensaba con una diversión a raudales conduciendo a toda velocidad mientras disparamos todo nuestro arsenal de guerra.

Twisted Metal es un juego que puede darnos un aspecto inacabado para lo que tenemos hoy en día por 50€. Pero si ya habéis probado la demo en la store, disfrutasteis de la antigua saga y os encantaría escuchar “Heavy Metal” de Sammy Hagar a todo volumen mientras vais atropellando un barrio… ¡este es vuestro juego!

5

Categorías: Análisis

6 comentarios

Topofarmer · 02/04/2012 a las 10:14

Se veía venir. Si ya pintaba casposísimo en los tráilers, no me quiero imaginar jugándolo. Aun así, de tener PS3 sería de lo primero que compraría xD

FastETC · 02/04/2012 a las 15:15

Joder, pues me toca analizar este juego para una web, vaya puta mierda de rato voy a pasar xD

KKnot · 02/04/2012 a las 15:34

Ya me imaginaba… yo después de la 2º entrega, no volví a probarlos. Yo en breve pondré el análisis del Asusas Wrath… al cuál le caerá una nota bastante parecida o peor xD

pixfall · 02/04/2012 a las 17:08

Los dos primeros que salieron la PS siempre me parecieron excelentes, eran muy divertidos para jugarlos con amigos. De lo leído, creo que para la ocasión el juego se mantiene fiel a sus raíces. Me parece que el problema es jugarlo en solitario, pues no ofrece el mismo nivel de diversión.

Cristian · 03/04/2012 a las 10:45

Pues les cuento… Es un juego EXCELENTE, la yo compre y lo pase… Es verdad en la forma de Juego Cooperativo la historia es MUY corta!!! pero hay escenarios que para pasarlos por primera vez te pueden llevar hasta 1 día… En modo VS es lo mejor… Velocidad, explosiones, gritos, etc,etc,etc… En Aun que he encontrado unos errores en el juego, eso no le quita lo excitante que es… LO RECOMIENDO en Absoluto.

Lo mejor de lo que va del 2012.

menchito10 · 15/05/2012 a las 21:27

no puedo pasar el nivel que son 13 contrincantes, el numero 13 no lo encuentro, en el mapa parece estar bajo el agua. alguien sabe que tengo que hacer?

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