Sí, los gráficos de Crackdown 3 son una puta mierda. Es más, me atrevería a decir que son los más feos de la historia, lo más horrible que se ha visto jamás en un videojuego y se ven peor que los primeros juegos de PSX o aquellos poligonales de Mega CD. Así pues, pasemos a comentar en profundidad el aspecto visual lamentable de este engendro visual en Xbox One.

Crackdown 3 es un juego anticuado en todos los aspectos, pero el que más llama la atención es el gráfico, ya que la elección del estilo cel shading no hace más que resaltar la falta de detalle que tienen todos los modelados y el poco cariño puesto en ellos, pudiendo haberlo hecho con texturas hiper realistas. Aquí no, han decidido optar por gráficos ultra coloridos y más parecidos a una serie de dibujos o ilustraciones que lo que a todos nos gusta, que es verle las arrugas y las patas de gallo a los personajes, porque eso es lo que define la calidad gráfica. Olvidad que el juego se mantiene estable en todo momento y que incluso cuando hay decenas y decenas de enemigos en pantalla con millones de efectos de partículas y explosiones por todas partes mientras volamos por la ciudad a toda velocidad creando agujeros negros que arrastran y absorben a todo personaje y vehículo cercano, todo va igual de fluido. Eso es lo de menos.

Por lo que hay que juzgar esta obra es por lo visual, que al fin y al cabo es lo que define un juego de acción, no por ningún otro aspecto. La diversión es lo de menos si esta no viene acompañada de un apartado gráfico que parezca una demo técnica de Crytek. Todas las horas que he pasado subiendo a torres de comunicación enormes para hackearlas, saltando de plataforma en plataforma haciendo dobles y triples saltos, turbo-propulsándome por el aire para llegar más lejos, agarrándome de bordes y paredes para hacer un giro de 180º y seguir escalando mientras tiraba al suelo una mina de aire que me lanzaba todavía más arriba y recogía orbes de habilidad… chorradas, si no se apoyan en filtros anisotrópicos ultra avanzados, efectos de subsurface scattering de la rehostia y demás maravillas técnicas que son las que hacen que un juego sea divertido o no.

Las misiones sufren del mismo mal. Las hay de liberar presos de unas cárceles que hay repartidas por la ciudad en las que tendremos que hacer explotar todo lo que se mueva, pero no luce sin una resolución 8K y a 300fps. Por más que puedas hacer cosas como saltar al tejado de un edificio de 8 plantas dando un puñetazo en el suelo que mate a varios enemigos con su onda expansiva, para acto seguido salir disparado por unos cañones de aire mientras coses a tiros con una metralleta a los enemigos que te ven volando y trayendo muerte a sus seres y rematar al resto con unos golpes tan fuerte que causan explosiones de tus puños. Es un concepto demasiado antiguo, porque además el gameplay no se ve interrumpido por escenas ni maravillosos scripts en ningún momento. O las misiones de destruir plantas químicas en las que todo se convierte en un festival de ultra explosiones gigantes de fuego y residuos tóxicos verdes, con máquinas descomunales perforando y machacando el suelo que son protegidas por ejércitos de soldados que lanzan cañones de ácido contra ti y tienes que esquivar los trozos de suelo que te tiran los engendros mecánicos que parecen la versión ultra dopada del Power Loader de Aliens. De nuevo, todo con gráficos que parecen de la primera hornada de los 16 bits.

Y hago hincapié en lo anticuado que no sólo se ve Crackdown 3, sino que en su concepto y diseño también parece de otra época. De la edad oscura de los videojuegos en las que empezábamos la partida y simplemente jugábamos durante horas y horas, de cuando no teníamos la suerte de poder pasar 25 minutos viendo una escena en la que nos introducen los personajes, enseñándonos su trasfondo, sus motivaciones, sus debilidades… nada de eso está presente aquí. Elige ranura, personaje y a hacer explotar todo lo que se te ponga por delante, como un bárbaro. Si del anterior aspecto, las misiones, decía que parecía algo simple como los juegos de 16 bits, en este directamente habría que compararlo con esos horrores de 8 bits como Super Mario Bros o Zelda, donde el juego empezaba inmediatamente, sin construcción digna de personajes ni nada.

Por supuesto, la escasa potencia de XBO también afecta en la minúscula ciudad en la que se desarrolla la acción, ya que todo queda recluido a simplemente una ciudad, palideciendo en comparación con juegos como GTA San Andreas, con mundos mucho mayores que incluían 100 millones de kilómetros cuadrados de desierto y bosques vacíos. Aquí han decidido hacer una ciudad con edificios exageradamente altos y llenos de recovecos y puntos para explorar y encontrar orbes, pero que no luce en extensión. ¿De qué sirve construir los edificios más altos que se han visto en un videojuego si luego miras al horizonte y ves toda la ciudad de golpe (pudiendo incluso localizar más de las mencionadas orbes)? Aquí ya podríamos comparar a Crackdown 3 con un juego de Atari directamente, ya que incluso en la era de NES, no veías los mundos de los juegos en una sola pantalla, cosa que sí pasaba en los arcades clásicos como Space Invaders o Pong. Otro punto menos.

Así pues, ¿qué ofrece Crackdown 3? Poco, la verdad. A no ser que haya algo que importe más que los gráficos, pero a nadie le interesa este tipo de juegos en los que pasan las horas sin darte cuenta causando destrucción y caos conduciendo un vehículo que sube por las paredes para saltar con él desde una azotea a otra llena de enemigos, salir propulsado, activar la autodestrucción justo cuando el coche se acerca a los generadores de escudo de la base y usar los cadáveres para lanzárselos a sus compañeros mientras van llegando vehículos blindados, robots gigantes, y tanques que puedes coger con los turbo guantes y tirárselos a los aviones de guerra para hacerlos explotar en pedacitos mientras del suelo surgen taladros enormes con cápsulas de las que aparecen robots con metralletas por brazos y llaman a más villanos.

Lo dicho, lo único destacable de Crackdown 3 es que se puede jugar en GamePass (junto a otros cientos de juegos) por menos de 10€, porque quitando eso, las horas y horas de explosiones, destrucción, saltos imposibles, escaladas de rascacielos, enemigos enormes, los cientos de puntos de interés del mapa y orbes de habilidad y secretas, todas las bases para recuperar, las cárceles, las plantas químicas, los almacenes de armas y vehículos, las torres de telecomunicaciones y cuatro mierdas más, este juego se queda en nada, parece simplemente un Sunset Overdrive hasta arriba de Monster y anabolizantes. Unos gráficos de consola de Tiger Electronics y ya.

Y encima puedes jugar como Terry Crews.

Categorías: Análisis

3 comentarios

Jaime · 22/02/2019 a las 17:59

Esos dientes de sierra y polígonos picudos por poco y me dejan ciego, eh

Sergio · 24/02/2019 a las 11:26

Que divertido es disparar, machacar, golpear y hacer explotar cosas.

Advertencia: si tienes riesgo de padecer episodios epilépticos debido a cantidad de luces y explosiones en tu pantalla que se suceden sin descanso o al mismo tiempo, no lo juegues.

Neimad · 03/03/2019 a las 0:35

«[…] pero no luce sin una resolución 8K y a 300fps.»
Pero qué Hincultos! 8K a 15fps por favor, que es más cinemático!

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