¿Recordáis que hace tiempo dijimos que hablaríamos de más cosas en el blog, como cine, cómics y demás? Pues nosotros tampoco, pero ahora que se ha estrenado la última película de Star Wars, es un buen momento para comentarla. Aviso que contendrá spoilers de la trama, porque no se puede hablar de este bodrio sin destripar algo.

En concreto, destripar al cabrón de Rian Johnson por parir esta bazofia infumable y a Disney por permitirlo. Lo primero que hay que decir de Los últimos Jedi es que la obra no está mal hecha a nivel técnico, pero es una película de Star Wars malísima, un envoltorio muy bonito para algo vacío. Tiene buen ritmo, pero no cuenta nada. No aburre, pero le sobran muchos minutos. No da vergüenza aje… no, espera, sí da vergüenza ajena. Y desde el primer minuto, abriendo con ese intercambio de chistes y bromitas entre Poe y el Zanahorio Imperial. Que en medio de un bombardeo te cuelen bromas para relajar el ambiente, consigue más bien lo contrario, que algunos entremos en cólera.

 

Pero al menos, Rian Johnson se carga una escena de su película, no de la anterior entre… no, espera, sí se carga una escena de la anterior entrega. Toda la épica que se construyó con el final del Episodio VII se ha ido al garete por querer introducir un gag y un peluche. El señor Johnson creyó que era buena idea que Luke lanzara su sable láser a tomar por culo sin importarle nada mientras lo picotean los nuevos monstruos más odiosos de la galaxia (los porgs). A Luke le importa lo mismo la espada de su padre que las tarjeta de señoritas chinas que te entregan por la calle.

Y todo esto pasa en los primeros minutos de metraje, pero ya sienta la tónica de lo que nos encontraremos en las más de dos horas y media de basura galáctica que nos espera. La persecución más lenta de la historia del cine, que dura toda la película y se hace tan insoportable como innecesaria. Básicamente, Los últimos Jedi va de cómo una nave rebelde se queda sin gasolina en medio del espacio y tiene detrás a la Nueva Orden, como cuando te quedas tirado con el coche cerca de un barrio gitano y ves sombras en la distancia. Pero con menos duende. No les voy a pedir que hagan una persecución como la de los bosques de Endor. Ni la de Rey en el Halcón Milenario en Jakku. O cualquier otra escena con la nave de Han. Pero que se estén más de dos horas quietos en medio del espacio con los malos detrás esperando a hacer algo, pues no lo aguanto.

 

Al final, la trama de las naves se resuelve de una manera tan espectacular como innecesaria. Una vez que la señora del pelo lila (Laura Dern, pero ni recuerdo su nombre, ni lo voy a buscar) toma control, nada tiene sentido. Mejor dicho, tiene menos sentido que antes. No le quiere decir sus planes a Poe Dameron, porque le considera alguien de gatillo fácil y quiere hacer las cosas de otra forma, con lo que él y una gran parte de la tripulación se revelan contra los mandos y amotinan la nave. Y ella sigue callada, sin decir nada de los planes, que resultaron ser útiles hasta cierto punto y que de haberlos dicho desde el principio, todo habría salido bien y nos habríamos ahorrado todo ese teatrillo absurdo. Una forma magistral de hacer que durante más de una hora no pase nada.

Pero es que cuando pasa algo es casi peor, porque hay dos tipos de escenas en esta película: las que no aportan nada y las que dan vergüenza. De la segunda categoría, y probablemente lo más lamentable, bochornoso y estúpido que he visto en esta saga (y recordemos que estamos hablando de una serie que incluye La amenaza fantasma y Las guerras clon…) es el momento Super Poppins. Seguro que los que ya la hayáis visto sabéis a qué me refiero y probablemente hasta hayáis sufrido algún pequeño infarto o flashes terroríficos como los soldados que vuelven de la guerra. Pero esto duele más. Ver a Leia morir en una explosión que destroza parte de su nave es doloroso, porque es un personaje al que todos tenemos mucho cariño y que tras el fallecimiento de Carrie Fisher es incluso más duro. Acabar con ella así habría sido bonito. Pero no, el colega Rian tenía otros planes, como hacer que Leia quedara moribunda en el espacio, como Superman cuando le explota la bomba nuclear en El retorno del caballero oscuro y se queda gurrumido, pero dándole un toque Disney, como no podía ser de otra forma, y haciendo que la princesa volviera a la nave flotando cual niñera mágica. Hice un facepalm tan grande en ese momento, que la onda expansiva del golpe en mi cara, impactó en los asistentes al cine y salieron disparados varios metros a la redonda. Tal cual.

Y a partir de ese momento todo fue cuesta abajo y sin freno, desde esa escena ya no pude ver lo que quedaba de película con esperanza y me sumí en la decepción constante. El lado oscuro estaba más presente en mí que en Snoke. El pimp del batín dorado. Un personaje que en El despertar de la Fuerza se construyó como un ser sombrío, misterioso, que aparentaba un poder inmenso, con el que se especuló que podría ser Darth Plagueis y que en esta se ha quedado en nada. Todo el misterio que Abrams le dio, se ha desvanecido en unos pocos minutos, siendo engañado con un truco de trilero por un aprendiz que no es precisamente el alumno aventajado de la clase. El mismo líder supremo que es capaz de leer la mente, conectar y ver los sentimientos de dos personas que están en la otra punta de la galaxia, no es capaz de presentir que un niñato con la picha hecha un lío le está haciendo un truco y girando el sable láser que tiene justo a su lado para activarlo y matarle. De la escena de Snoke con Rey y Kylo no se puede sacar más que una bonita coreografía contra sus guardaespaldas, que por otra parte no tienen motivo para luchar si su líder ha sido asesinado, y un detalle que luego tiene una importancia mucho mayor de lo que podría parecer, y que luego comentaré. Me refiero a la destrucción de la espada de Anakin en manos del emo y la llorica.

 

Como guinda a ese momentazo, cabe destacar el espectacular uso que tiene Rey con la espada, lo cual es curioso para tratarse de alguien que resulta ser hija de unos borrachos que no son nadie. No sé qué tendría Abrams en su cabeza sobre el pasado de Rey, pero dudo que sea lo que Johnson ha hecho, porque ha resultado ser una decepción (otra más) brutal. Pero es algo que se puede entender si vemos lo que Disney quiere hacer con Star Wars. Si ahora resulta que cualquiera que coja un sable de luz puede ser un jedi y no necesita entrenamiento, podrán alargar la saga y hacer películas anualmente hasta el fin de los tiempos.

La historia va avanzando a un buen ritmo, pero no dice nada. Como tampoco lo hace Finn, el personaje más ‘quiero y no puedo’ de estas dos entregas. Comenzó su periplo como un soldado arrepentido, un desertor que no quería formar parte de la Orden y que aparentemente podía ser un arma en manos de los rebeldes. Al fin y al cabo, ¿quién podría ofrecer mejor información sobre sus bases y secretos que él? Pues un ludópata de Mónaco, por ejemplo. Su trama es compartida con Rose, una especie de fangirl que adora al “traidor de la Orden”, y que consiste en ir a un planeta-casino en el que falta ver a Estefanía de Mónaco meterse farlopa entre tiradas de dados. Sopor absoluto, momentos excesivamente alargados y además para nada. Cada vez que Finn intenta hacer algo, los planes se le van al garete y termina siendo totalmente prescindible. Si eliminaran sus apariciones del montaje final, nada cambiaría.

 

Me podría estar escribiendo sobre todo lo malo que tiene esta chapuza hasta que se estrene el Episodio IX, pero lo dejaré con un par de detalles más. El primero, y vuelvo al sable de Anakin, es algo que no sé si demuestra menos vista por parte de los guionistas o del personaje de Kylo. Y es que en el “clímax” del filme, Luke aparece en la base abandonada rebelde, un lugar que en absoluto es Hoth pero con sal en lugar de nieve, para enfrentarse al “líder supremo Kylo Ren”. ¿Y con qué arma se presenta? Efectivamente, con la espada que minutos antes destrozó su sobrino. Le ve luchar con ese mismo sable y no le parece nada raro. Un tipo que ha engañado al que se presupone el sith más poderoso de la galaxia y no se fija en esos detalles… Pero claro, es que resulta que Luke no estaba realmente ahí, sino que se proyectó mentalmente en ese planeta, lo cual le supuso un esfuerzo tan inmenso que acabó muriendo, con lo que no sé por qué no fue directamente a morir en la batalla y al menos ver cara a cara a su hermana.

Todo lo relacionado con Luke en este Episodio demuestra que a Rian Johnson le importa tanto la saga como a mí la recolecta de percebes. No sabe hacer que parezca el Luke que todos admiramos, no es ese personaje noble que intenta salvar a los suyos aunque le cueste su integridad física. Aquí lo han dibujado como un hombre mezquino y sin ningún tipo de valores ni interés por nada, alguien que estuvo a punto de asesinar a su sobrino, el hijo de su única hermana y de su mejor amigo. ¿En qué cabeza entra que él haría algo así? Recordemos que estamos hablando del mismo Luke Skywalker que de joven se entregó voluntariamente al Emperador Palpatine, el ser más malvado y poderoso existente para intentar salvar a su padre, el segundo ser más malvado y poderoso. Incluso en un ser monstruoso como Vader, que quería matar a su propio hijo y que asesinó a su mujer embarazada y decenas de niños padawan, vio el bien en él y lo quiso salvar. Aquí no, aquí intenta descuartizar a un niño a la mínima. Y mejor no entro en el momento en el que va a quemar el árbol con los libros milenarios de sabiduría jedi, porque me va a dar algo.

 

Dicho todo esto, lo único que me falta por comentar es el ambiente graciosillo que tiene todo. Entiendo que Disney quiere hacer una película para todos los públicos, pero eso no significa que tengas que estar introduciendo chistes desde el primer puto minuto hasta el último. Tarda segundos desde que se desvanece el texto introductorio hasta que alguien suelta una bromita. Dameron ha pasado de ser el nuevo Han Solo a ser el Sheldon galáctico, por momentos esperaba que dijera “¡Zimbabwe!”. Y aún así, eso es el segundo elemento más odioso de Los últimos Jedi, porque la palma se la llevan los pollos peludos que invaden el Halcón Milenario de Chewbacca (otro que pinta menos que Finn). No aportan absolutamente nada en ningún momento, son unos seres repulsivos y odiosos que han sido metidos con calzador por el departamento de marketing de Disney única y exclusivamente para vender peluches. No tiene más misterio. Hacen que los ewoks y los minions me parezcan los personajes más complejos y elaborados de la historia del cine.

Y eso es básicamente esta película. Un desastre que no hay por dónde cogerlo y que de verdad que no entiendo cómo puede gustarle a nadie. Una de mis películas más odiadas es Los Vengadores (por motivos que ya comentaré otro día), pero entiendo perfectamente que pueda gustar a la gente, porque sus escenas de acción son buenas y los personajes, aunque no son santo de mi devoción, tienen un mínimo de carisma y mantiene una trama sencilla pero efectiva para no dejar mil huecos por todas partes. Pero es que Los últimos Jedi no se sostiene por ninguna parte. Mires donde mires, hay mierdas del tamaño de un bantha. Espero que en la siguiente entrega, la dirija quien la dirija, arregle algo de este desaguisado, aunque lo tendrá muy complicado.

Categorías: ArtículosOff-Topic

12 comentarios

Mashharder · 18/12/2017 a las 0:10

Básicamente suscribo cada palabra de lo dicho y le sumo el detalle de que últimamente todos los revivals o continuaciones de series parecen seguir el mismo patrón de mierda:

*En la saga original tenían que entrenar y desarrollarse como personajes para volverse fuertes
*En las sagas nuevas los personajes nuevos son SUPER PODEROSOS y su nivel base es tan sacada de chorra que superan a gente entrenada en 5 minutos

Véase Dragon Ball Super por ejemplo con los Saiyans sidosos del otro universo, que aprenden a transformarse con tirar un pedo en medio minuto.

Todo el carisma que tenían los personajes al final del EP VII se va a la mierda en esta película a pasos agigantados, Rey no hace más que levantar unos pedruscos, Finn podría tener una historia mega épica y en lugar de eso le mandan a un casino con una asiática random que tiene más minutos en pantalla que los demás protagonistas.

Kylo ya me daba turbosida en la película anterior, pues ahora me parece aun más patético que antes, pero lo arreglarán haciendo que en la siguiente película sea super fuerte mágicamente, cuando le llevan tosiendo todos en su cara desde el minuto 1 y además no es capaz de cargarse a Mery Poppins.

Topofarmer · 18/12/2017 a las 11:10

Tal cual la crítica.

La segunda parte me entretuvo mientras zampaba palomitas sin parar, pero como peli de Star Wars ni avanzan apenas nada, ni respetan todo lo que había creado la saga. Y bueno, las escenitas de chistes y bromitas para toda la familia me hicieron estar a punto de irme del cine. Y qué decir de la Leia zombie espacial.

Justo al llegar a casa vi el Episodio III (lo echaban en la tele) y joder, qué diferencia. Y el otro día viendo el EP VII tres cuartos de lo mismo.

Y lo que dice Mash al final: Kylo era un pringao en la 7, y es un turbo pringao en esta. No tanto como Snoke, pero casi. Menuda mierda de malo.

Clay · 18/12/2017 a las 12:45

A mí no me desagradó tanto, pero sí que coincido con casi todo lo que apuntáis. Especialmente con que La Primera Orden son unos “malos” lamentables. Los comparas con El Imperio y no hay color… :nuse: Kylo es su líder y el pelirrojo, del cual se ríen toda la película, el segundo al mando… y así pretenden hacer algo?

nmlss · 18/12/2017 a las 13:18

@Clay
Y para rematar tienen a una capitana de los soldados que hace dos apariciones en las dos películas y en ambas acaba escaldada. Eso sí, tiene una armadura cromada que reflecta los disparos (cosa que ya podrían ponerle a los soldados rasos para que no murieran tantos).

Maki · 18/12/2017 a las 20:19

Te olvidas lo mejor de todo: Al único personaje de la saga original que no se han cargado resulta ser la única que se ha muerto. Y mira que se los quitaban de encima a toda prisa para ahorrarse el CGI :yaya:

Spencer Say · 19/12/2017 a las 0:06

Os juro que cuando vi a Leia así con el brazo estirado y volviendo a la nave pensé que era la Mery, tal y como decís.

¿Cómo coño se escapa Rey de la nave del medio hombre (chiste para el que haya visto la peli)? Termina la pelea junto al gayolo-man y en ese momento la de Parque Jurásico revienta la nave contra la de los malos, desguazándola que da gusto. No se la ve salir en ninguna nave, pero la siguiente vez que se la ve es en el Halcón Milenario pegando tiros. Algo no me cuadra. Aunque viendo el fallo de continuidad de cuando Rey llega a casa Luke tampoco es de extrañar que quitasen cosas en montaje y una haya sido eso.

maquinangel · 19/12/2017 a las 14:41

Mientras la super-nave de la Primera Orden los esta persiguiendo y los otros huyendo en las capsulas, sueltan ese chiste de:
– Dilo tu
– No, dilo tu, yo ya lo he dicho muchas veces.

Me parece que es la primera película donde no se oye la mítica frase de: I have a bad feeling about this.

Y cuando Rey le dice como murió Han, no se inmuta ni nada, ni un solo atisbo de tristeza por la muerte de su mejor amigo a manos de… su propio hijo. Al final ya nadie importa en esta película.

No me quedan esperanzas sobre esta saga. No veré el IX.

nmlss · 19/12/2017 a las 18:00

@maquinangel
La representación de Luke en esta peli es de puta traca. El propio Hamill se quejó mucho de que no apareciera hasta el final del Episodio VII, perdiéndose la muerte de su mejor amigo, pero eso lo veo casi justificado porque le da una épica a su aparición que todavía me sigue poniendo los pelos de punta. Pero que luego se entere de la muerte de Han y ponga cara de “oh vaya, mi mejor amigo ha muerto y no tengo cereales para el desayuno”…

Abrams lo va a tener jodidísimo para arreglar esto en el IX, a ver hasta dónde mete Disney la zarpa.

umbium · 19/12/2017 a las 21:21

Amen hermano. Es mala con ganas. Es que mira te pueden acusar de que te mola demasiado Star Wars y si dejas eso aparte pues es mejor. Pero no, como película es un horror, malísima y con una distribución argumental, una cantidad de tramas que no llevan a nada y deus ex machina que hacen sonrojar hasta a un adolescente. La única forma de divertirte esta película es dejarte influir por esa sensación de que estás viendo SpaceBalls 2: Vejetes en el espacio.

Pero mira me alegro, y espero que la IX sea aún más mala e inconsistente. Porque esto es culpa de todos los oldfags que no hacen más que despreciar las precuelas unas películas que ampliaron maravillosamente el universo Star Wars dandole un feeling nuevo sin perder la esencia. Queriais volver a las películas originales? Toma dos tazas de mierda pura. Hace 12 años estabamos viendo la batalla de Coruscant, y el duelo de Mustafar, ahora vemos un piloto esforzándose en hacer una broma de “tu mama me la come” y un duelo contra minions.

Gracias.

umbium · 19/12/2017 a las 21:22

@maquinangel
supuestamente la dice BB8, tocate las pokeballs.

Eneko · 24/12/2017 a las 19:35

Anakin/Vader mata a Padme?? Yo pensaba que se moría de pena o algo así. Cuando da a luz a Luke y Leia el robot-matrona dice que está bien de salud pero que simplemente no quiere vivir.

En cuanto a la película, no me parece una peli de Star Wars. Es un despropósito argumental. Y no aporta nada a la saga (tampoco el episodio 7 lo hacia). El tono que utilizan es de peli de Marvel. Con chistecillos en todo momento. Me entretuvo? Sí, y me reí con los chistecillos. Pero no es una buena peli de Star Wars porque no es una peli de Star Wars.

Reseña Punk Rock Jesus (DC Comics) | El Blog de Topofarmer · 07/03/2018 a las 15:48

[…] la friolera de una entrada para dar algo de variedad al blog (cuando comenté ese bodrio que era el Episodio VIII de Star Wars). Pero hoy vengo a hablar de otra cosa. Y no es de mi libro, sino de un cómic. Punk Rock Jesus, de […]

Los comentarios están cerrados.