Final Fantasy XV es la última entrega de una saga venida a menos en los últimos tiempos, es un proyecto por el que muchos esperamos 10 años para poder disfrutarlo, y desde hace unos meses, es también un ‘azotahaters‘ (patente en trámite).

Este último sobrenombre se lo ha ganado a pulso, ya que desde el mismo momento de su lanzamiento a finales de 2016, y hasta una fecha aún sin confirmar de 2019, la Business Division 2 de Square Enix dirigida por Hajime Tabata va a seguir desarrollando nuevo contenido para ampliar el juego. Y tanto es así, que justo en este momento, a mitad de camino, ya han visto oportuno agrupar todo lo que han lanzado hasta la fecha en una nueva reedición a la que han llamado Final Fantasy XV Royal Edition. Esto deja claras dos cosas, primero, que están cuidando a la comunidad, y segundo, que por increíble que parezca, el juego tuvo que lanzarse incompleto. En este análisis os explico todo lo que añade esta edición y qué me parece al ser uno de esos que esperó 10 años, y os dejo algunos consejos a quienes todavía no lo habéis empezado.

En mi caso hace ya más de un año que me saqué el platino de Final Fantasy XV, y con cada nuevo DLC o cada actualización gratuita (suelen hacer una al mes, o cada dos como mucho), he regresado al mundo de Eos para disfrutar del nuevo contenido. Inicialmente se planteó un único seasson pass con el que se añadiría contenido que no dio tiempo a desarrollar antes del lanzamiento, como las expansiones en los Episodes Gladiolus, Prompto e Ignis, o el modo multijugador Hermanos de Armas. Sin embargo, parece que el juego ha recibido el apoyo suficiente como para que a Square Enix le siga siendo rentable lanzar nuevos contenidos, y fruto de ello se anunciaron esta Royal Edition, y otros cuatro DLCs más que se irán lanzando hasta algún momento de 2019 junto con más actualizaciones gratuitas.

Conviene por tanto empezar dejando claro que Final Fantasy XV Royal Edition no es la edición definitiva del juego, y que probablemente se lance una nueva versión completa el año que viene, o quizás ya en port para PS5 y Xbox (?).

La edición que nos ocupa contiene, además del juego principal, las cuatro expansiones ya mencionadas, y nuevo contenido, entre el que destaca una ampliación del mapa de Insomnia, la ciudad de Noctis, que ahora podremos explorar en mayor profundidad para enfrentamientos con nuevos jefes como Cerbero, Los Reyes Antiguos y Omega, que son sin duda algunos de los mejores enfrentamientos del juego. También hay nuevas misiones secundarias, se ha añadido la posibilidad de transformar el coche Regalia en todoterreno y correr en circuitos contrarreloj, se nos permite manejar el barco real a nuestro antojo a diferencia de antes, y hay una nueva modalidad del coro espectral, el ataque definitivo de Noctis.

Pero vayamos por partes. Como ya tenéis por aquí el análisis que hicimos de FFXV en Topofarmer en su lanzamiento, no voy a entrar tan al detalle. Simplemente os diré, que a mi juicio esa review ya no le es aplicable al producto que encontrarán quienes se lancen a por esta nueva edición. Por mil motivos.

Gráficamente es mejor, en parte porque se han ido puliendo y retocando cositas, y en parte porque antes no teníamos ni la One X, ni la PS4 Pro, ni la Final Fantasy XV Windows Edition para PC que en cuanto a contenido es prácticamente idéntica.

Jugablemente hemos pasado de controlar a un personaje, a poder controlar a cualquiera de los cuatro principales durante las batallas, lo que nos abre un abanico de posibilidades a la hora de encarar un enfrentamiento. También se han añadido nuevas escenas, tanto a mitad del juego como al final, que rellenan en gran medida los incuestionables huecos argumentales.

Y por si esto fuera poco, algunas de las limitaciones que más llamaban la atención como no poder salirnos de la carretera con el coche, o que el trayecto en barco fuese sólo en un par de escenas, han sido erradicadas. El Regalia prácticamente es un buggy, (siempre y cuando hayamos completado el juego). Podemos ir campo a través y realizar incluso saltos con él. Por su parte el Barco Real nos permite surcar los mares como dios manda, y conseguir unas vistas de Altissia espectaculares, lo que es de agradecer teniendo en cuenta su increíble diseño.

Ojo a la rocosidad de Gladio al fondo

Una de las mayores críticas que obtuvo el juego durante su lanzamiento fue la linealidad del tramo final. Pues bien, en la Royal Edition esto ya no tiene sentido, ya que lo que antes eran un par de “pasillos”, ahora es un mapa abierto con bastantes cosas por hacer y sorpresas tras cada esquina. Algunos personajes calificados de meros espectadores cuentan ahora con algo más de protagonismo. No diré mucho puesto que no es así, pero si bien es cierto que las intervenciones de algunos secundarios eran prácticamente anecdóticas, con los DLCs y el nuevo contenido incluidos en la Royal Edition su papel cobra una importancia relevante, más digna y más cercana a lo que se esperaba de ellos.

La variedad de armas también ha aumentado considerablemente, y además Noctis tiene ahora un nuevo modo para su coro espectral que nos permite invocar todas las armas de los antiguos reyes de Lucis y realizar cuatro tipos de ataques, a cada cual más devastador. Especialmente Finis, que para que os hagáis una idea, es como el Súmmum de Squall o el Onmilátigo de Cloud, pero mucho más flipado. Una buena opción a la hora de aprender a utilizar estos nuevos movimientos son los campamentos, donde además de poder luchar contra nuestros compañeros, han añadido ahora la opción de enfrentarnos a Aranea, cuyo estilo de combate es absolutamente espectacular.

En el menú de la partida se ha incluido un registro en el que podemos jugar con los modelos 3D de gran parte de los personajes que nos cruzamos en el juego, y podemos leer alguna información adicional sobre su historia, mientras que por su parte, el DLC multijugador Hermanos de Armas también ha sido actualizado con cierta misión especial relacionada con el tramo final de la historia del juego principal. No entraré en spoilers, y la verdad es que no aporta demasiado, pero es interesante porque nos muestra cómo consiguen llegar los cuatro protagonistas hasta una ubicación determinada antes del desenlace.

Aunque ojo, que no todo son flores. A Final Fantasy XV también se le criticaron sus frecuentes bugs, y no se acerca a lo que han venido siendo los últimos Assassin´s Creed, pero está claro que entre sus prioridades de esta edición no se encontraba en corregirlos.

Sin ir más lejos, el combate contra Omega, uno de los nuevos jefes, se caracteriza por ser largo y complicado. Hablamos de aproximadamente una hora de combate, o más si no tienes el día. Si no tienes el día, decides relajarte jugando a la consola, pero como no tienes el día, la batalla con Omega se te alarga un poco. Bien, pues os podéis imaginar cómo sienta cuando un bug hace que Noctis se quede colgado en el aire mientras muere, impidiendote apoyarte en el suelo y usar una cola de fénix. Y supongo que también podréis imaginar cómo sienta cuando esto te pasa dos veces…

Por otro lado, y aunque gráficamente ha mejorado en ciertos aspectos gracias a las nuevas consolas, hay detalles como el HDR que no están nada cuidados. O al menos eso me ha parecido rejugando gran parte de los capítulos. Es verdad que en zonas como Duscae, con naturaleza y tonos muy verdes el resultado es bueno, pero cuando entramos en alguna mazmorra y los protagonistas llevan linterna, el brillo es descaradamente excesivo. Tanto es así que tuve que seguir jugando sin HDR muy a mi pesar. El framerate también sigue siendo algo irregular, lo que a estas alturas debería ser casi delito. Dudo que llegados a este punto vayan a invertir tiempo en arreglarlo…

Sin HDR

Con HDR

Y esta es mi reflexión final tras haber completado todo el nuevo contenido, (alguno por segunda vez ya que como he dicho he ido jugando cada DLC según salía). No me arrepiento de haber jugado Final Fantasy XV de lanzamiento, porque en los tiempos que corren es imposible que no te revienten algo a spoilers si ha pasado más de un mes, pero si pudiera haber evitado todos los destripes hasta ahora, y tuviera la oportunidad de jugarlo con esta edición, estoy seguro de que la mayor parte de las críticas que recibió en su momento habrían desaparecido, y se habrían invertido muchas más líneas en alabar las muchas cosas buenas que tiene este juego.

Y si realmente me asegurasen llegar hasta aquí sin spoilers y pudiera jugarlo ahora, pues pediría una prórroga y ya me esperaría hasta que terminen de sacar todo el contenido en 2019, porque probablemente entonces también estemos hablando de otra cosa. Cada nueva actualización acerca un poco más este título al nivel de los legendarios FF VI, VII, VIII, IX y X. Y parece que va a llevarles su tiempo, (y nuestro dinero), pero si es para al final devolver a la franquicia al lugar que merece, bienvenido sea. Y si son p**** amos por sacarme un vinilo para el coche de Terra Battle, (juego para móviles del estudio de Sakaguchi), pues se dice y ya está.

Si comparamos la Royal Edition con el Final Fantasy XV original el juego está muchísimo más completo y es sensiblemente mejor. Sin embargo tanto para quienes jugasen al XV en su momento como para quienes no lo hayan comenzado aún, recomiendo esperar a que terminen de sacar todo el contenido en 2019.


2 comentarios

Eneko · 24/03/2018 a las 19:55

Espera, el contenido nuevo es para el año que viene? Cómo piensan mantener el interés tras un año en seco?

JRubio · 24/03/2018 a las 22:00

@Eneko
No, todo lo analizado obviamente ya está disponible, y lo que han anunciado es que desde ahora hasta 2019 seguirán lanzando nuevo contenido en forma de DLCs y actualizaciones gratuitas. El primero será de Ardyn, y llegará alrededor de verano, luego se habla de uno sobre Luna, etc, así hasta que en el primer trimestre de 2019 por fin den por terminado el “soporte/desarrollo” al juego.

A lo que me refiero con mi consejo es que si aún no habéis empezado el juego, probablemente os compense esperar al año que viene y jugarlo todo de golpe y con cada DLC disponible para jugarlo en el momento que más convenga dentro del juego

Los comentarios están cerrados.